El plan de SpaceX de colonizar Marte y los 3 retos que deja sin solución

En Puentes Digitales tratamos de mejorar la vida de la sociedad, formada por todas las edades, nacionalidades y razas que hay en nuestro variado planeta Tierra. Hasta ahora, todo ser humano que forma o ha formado la humanidad, vivió o vive en la Tierra, pero, ¿y si en solo unas décadas viviesen humanos en otros planetas? 

Esto es lo que plantea Elon Musk, fundador de SpaceX y Tesla. Recientemente ha revelado nuevos detalles sobre su sueño de colonizar otros lugares del sistema solar, como Marte, Europa y Encélado. Podéis acceder al plan aquí, en la revista New Space. Lo que se cuestiona todo el mundo ahora, es si este plan es realista.

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Debemos darle un poco de crédito a Musk. Su plan de colonizar Marte es interesante, porque es de los planes de colonización marciana más serios que se han visto. SpaceX ha demostrado su seriedad en el sector aeroespacial, siendo ya la compañía más prometedora en el sector privado y llevando a toda la industria a una reducción de precios espectacular, convirtiendo el espacio en un lugar mucho más accesible para todos. No hablamos de un charlatán de Silicon Valley; Elon Musk está demostrando conseguir cosas increíbles.

 

Una ciudad autosuficiente en Marte

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Musk plantea comenzar los viajes a Marte en 2023, lo cual está a la vuelta de la esquina, para enviar a cien mil humanos a Marte en el plazo de 40 a 100 años.

¿Cómo pretende hacerlo?

1000 Naves espaciales reutilizables

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Según sus cálculos, el coste de los viajes debe reducirse “cinco millones por ciento”. Actualmente el coste de poner a un humano en Marte está en torno a los 10 mil millones de dólares. El objetivo es que el coste sea similar al de una vivienda en EEUU.

Para ello, la tecnología espacial reutilizable es clave. SpaceX está haciendo la reutilización de cohetes lanzadores casi algo normal, lo cual ya es un gran paso. La idea es mandar 1000 naves, con 100 humanos en cada una de ellas.

Combustible

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El plan propone fabricar el combustible en Marte y en las estaciones posteriores, para hacer los costes viables. El experimento MOXIE incluido en el vehículo explorador que la NASA enviará en 2020 investigará si podemos producir oxígeno a partir del CO2 atmosférico en Marte, aunque SpaceX desea fabricar también metano, que sería más barato y reutilizable.

Estaciones de repostaje interplanetarias

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La idea es poner en órbita, alrededor de la Tierra, enormes naves espaciales y allí recargarlas de combustible varias veces. Además, también habría estaciones de repostaje interplanetarias en cuerpos como Encélado, Europa e incluso Titán.

 

Los retos

Aunque el plan sea muy detallado, surgen muchas incógnitas y retos que no quedan claros como poder resolverlos.

1   Protección planetaria

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Los cuerpos planetarios fuera de la Tierra están cubiertos por las normas de “protección planetaria” para evitar la contaminación biológica. Es fundamental que cualquier misión espacial las cumpla y muchas misiones se encarecen por esta situación. SpaceX no da solución a esto. Actualmente, el plan de Musk no se podría hacer con la actual legislación.

2   Temperatura

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En el plan se expresa:

“Es un poco frío, pero podemos calentarlo. Tiene una atmósfera muy útil compuesta principalmente por CO2, con algo de nitrógeno, argón y otros cuantos elementos traza, lo que significa que podemos cultivar plantas en Marte simplemente comprimiendo la atmósfera.”

Pero la temperatura en Marte cae de, aproximadamente 0ºC durante al día, a casi -120ºC de noche. La cantidad de energía necesaria para calentar una “ciudad autosuficiente” es demasiado grande. No se explica cómo calentar el planeta o comprimir la atmósfera, ambos enormes retos tecnológicos. La terraformación es un reto mayúsculo que no sabemos como acometer.

3   Radiación

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La radiación al salir de la protección magnética de la Tierra es realmente dañina para los organismos vivos, y muy especialmente para los humanos. Tanto el viaje como la vida en Marte implican una exposición a radiación cósmica y solar muy elevada.

Con la tecnología actual, una simple misión tripulada de ida y vuelta a Marte expondría a los astronautas al cuádruple de los límites de radiación aconsejados para toda su vida profesional. Esto tendría solución, pero no una estancia larga en el Planeta Rojo.

 

Vía: ElPais, New Space

 

 

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