Antivirus, ¿necesario?

Es curioso las causas que te impulsan a escribir un artículo. Unas veces puede ser una situación imprevista; otras, como esta, comportamientos que se observan en otras personas. El caso es que me encuentro en vuestras pantallas para narrar varios casos que han ocurrido y que tienen la suficiente importancia para ser publicados.

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Caso 1: el sobrado.

Evento de ciberseguridad nacional. En una cita de estas características, numerosos cibers vamos a realizar una desdigitalización masiva: conocernos en persona, ponernos dimensiones 3D. Muchos vienen de ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla, Madrid… Es una gozada, porque algunos son ponentes, otros son sólo asistentes y otros colaboramos en la medida que nos dejan, pero en general lo que nos mueve a todos es escuchar de primera mano a estas personas que seguimos por las Redes Sociales, que nos hemos tuiteado y hemos visto que somos más numerosos que lo que nos creíamos. Entre ellos somos normales, “ahí afuera” ya estamos acostumbrados a que nos vean como frikis.

Pues bien, ante mis ojos se produce una conversación que, si bien no intervengo en ella, sí me causa un poco de incomodidad. Veo a uno de mis conocidos que sé que desarrolla una solución de antivirus y su trabajo es conocer y exprimir el núcleo de Windows (vamos, un héroe: tiene el cielo ganado). A su lado una persona que no conozco se presenta como informático, y lo siguiente que le suelta es: “los antivirus no sirven para nada”.

Como mínimo, independientemente de la empresa que desarrolle un software de protección, lo que hay que tener es un poco de respeto ante el trabajo de los demás. Seguramente mi conocido se sintió incómodo, como yo estaba y, aunque no intercambié palabra con su interlocutor, de haber intervenido me habría alejado de la senda friki, para instruirle sobre el correcto empleo del lenguaje, especialmente cuando conoces por primera vez a una persona. Que él vaya “de sobrado” me parece fenomenal, pero no todo el mundo puede controlar tanto y, de hecho, como ocurre en la realidad, son necesarios los antivirus porque, el que es doctor en una materia, posiblemente no lo sea en el sector ciber.

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Caso 2: Los Apple no tienen virus.

Manida frase, seguro que más de uno la ha escuchado o leído en varias ocasiones. Proviene del principio de los tiempos de la informática, cuando la comunidad Apple era elitista, es decir, sólo unos cuantos podían permitirse el lujo de tener unos dispositivos que, por su concepción, tendrán menos agujeros de seguridad que el resto de los equipos informáticos. La razón es muy sencilla: Apple diseña un sistema operativo para una máquina, mientras que Microsoft o Google hace un sistema operativo para muchas máquinas y no todas pueden cumplir con la misma arquitectura, porque cada fabricante diseña sus equipos como cree que son mejores.

Hoy día, cualquiera puede tener un dispositivo Apple. Hay personas que son capaces de pedir créditos para hacerse con el último modelo del mercado, soportar largas colas para obtenerlo y estar pagando ese crédito durante años. Y no solo con el último modelo, sino también con la gama intermedia o dispositivos que salieron hace algunos años. No importa, quieren un Apple y lo pueden conseguir.

La finalidad de este apartado es remarcar que TODOS los dispositivos creados por la mente humana pueden tener agujeros de seguridad, independientemente de la marca, modelo, fabricante e incluso compañía telefónica con la que lo estés empleando.

En mi jornada laboral (soy apagafuegos tecnológico profesional) es muy habitual encontrarme con personas que siguen convencidas que no hace falta antivirus en los modelos de Apple. Cuando les pregunto si lo tienen actualizado, me miran con cara de pingüino (rostro muy característico, seguro que sabéis de qué estoy hablando) y es como si les estuviera hablando a mis hijos de 3 años. La expresión más exacta es “ni idea”. Luego les hablo de los parches de seguridad que periódicamente saca Apple, que sin ellos les pueden entrar hasta al escritorio; las vulnerabilidades de los propios navegadores de Internet y, sobre todo, las últimas tendencias a «minar» con el navegador mientras consultas el diario de la ciudad. Nada, como predicar en el desierto a los pajarillos silvestres.

Intento no hacer leña del árbol caído, cuando me dicen que “yo creí”, “no es esto lo que me habían contado”, etc. Y siempre les digo que en el momento que se populariza una herramienta, como puede ser un iMac, hay mentes pensantes que están buscando la forma de sacarle más provecho a esa máquina, especialmente cuando se pueden adueñar de otra aprovechando un agujero de seguridad (bug) no controlado.

“¿Y entonces?” es la consecuente pregunta. Y no queda otra respuesta que: “compra un antivirus para Mac”.

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Caso 3: Antivirus, ¿de pago?

En esta España nuestra está muy extendida la creencia que puedes tener todo el software que quieras sin pagar, sin licencia, o “de estrangis”. Las empresas, cuando echan números, no quieren oír hablar que un paquete Office pueda costar, en su versión básica, 300 euros como poco. Es más, con la adaptación del Reglamento General de Protección de Datos, hay empresas que han cancelado su relación profesional conmigo porque les he dicho que no pueden seguir teniéndolo todo de “estrangis”, que tienen que regularizar su situación, y ante eso, es preferible dejar de escucharme y se han ido con otro que «habla menos».

Si con una utilidad que emplean a diario ponen el grito en el cielo, con una herramienta que “lo único que hace es protegerles que le entren virus” tampoco van a pagarla.

En un intento de “protección” (el que nace friki lo es para siempre), decidí por mi cuenta y riesgo ofrecer seguridad adicional a todos aquellos que contrataran mis servicios, con una de las mejores soluciones de seguridad que encontré en mis días de usuario (igual que no mencionaré las malas, tampoco las buenas), y soporté las licencias de muchos equipos de empresas, contratadas por mi SL con licencias originales a nombre del cliente. Evidentemente, soy tonto hasta un punto, en el cual cuando rescindes mis servicios te quedas sin protección. Pues bien, me han llegado a llamar para decirme que “nos hemos quedado sin antivirus”, como si tuviera que mantenerlos in eternum. Es curioso que cuando se les envía la factura de lo que cuesta no vuelves a saber de ellos, jaja.

Caso 4: Los hay gratuitos…

Sí, cierto. Hay antivirus gratuitos. Están desarrollados por empresas cuyo fin es que contrates el producto completo, ya que la versión que ofrecen está muy limitada y si bien “parece” que protegen, lo que sí hacen es mostrarte cada vez que pueden las virtudes del producto completo. Si examinas el equipo con otro antivirus, te encuentras “elefantes” (programas que no parecen peligrosos y que la versión gratuita no te detectará como tales).

Es lógico que quieras probar antes de comprar, pero también puedes pedir consejo a muchos de los frikis que poblamos las RRSS y después de comparar varios, alguno te convencerá por completo. Incluso hay soluciones de seguridad que te ofrecen 30 días de protección absoluta y después, si decides adquirirla, pagas y punto; y si no, desinstalas y a buscar otra. El caso es que no son caras, muchas son acumulativas (1 licencia es cara, pero 2 son más baratas y 3 merecen la pena).

Pero hay que hacer constar que, en el mundo informático, todo lo gratuito suele tener un lado oscuro, consistente en – a veces – recopilar información sobre los usuarios, para qué se utilizan, las páginas que se visitan… Cualquier cosa que pueda ser observada se puede convertir en un dato sobre una persona, máquina o usuario, y a muchos les da igual que vulnere el RGPD: la mayoría de las empresas que ofrecen este servicio no están en territorio europeo, con lo que la ley del Reglamento no les afecta (es completa y literalmente papel mojado) y hacen con los datos lo que menos imagináis.

Caso 5: Pues yo paso, voy de «estrangis»

Llevo programando desde 1990, y creo haber tocado todos los lenguajes de programación comerciales, algunos bajo la licencia de empresas y otras adquiridas por mí (un pastizal, desde luego). Lo primero que aprendes es a responder a la pregunta de ¿y si el cliente no te paga?

Programar no es una ciencia exacta: son muchísimas horas las que te dejas las pestañas delante de la pantalla, quemas la córnea de tus ojos con los rayos catódicos (gracias a Dios de eso ya no hay, jaja), pero hacer una aplicación que funcione es más tiempo que cuatro tardes. Cualquier programador que conozcáis os lo podrá decir. Y si has de securizar la aplicación para que no te la hackeen, ya ni os cuento. Si después de 2000 horas, muchísimos quebraderos de cabeza y cambios no presupuestados, llega el cliente y decide no pagar, te entran ganas de hacer locuras de todo tipo. Por fortuna, hacer un programa no es como construir un edificio, que si no te abonan el mismo te lo comes; sino que existen métodos para que el cliente entre en razón.

Últimamente, gracias a las facilidades que Internet nos proporciona, creamos los programas con licencias de uso renovables anualmente, es decir, todos los años pagas por el uso de la aplicación y todos felices: es algo más económico (en el anterior ejemplo del Office, hay una licencia anual por 12 euros por equipo al mes, lo cual ya no es descabellado abonar, y con todas las actualizaciones necesarias). Yo mismo lo tengo integrado en mis aplicaciones, y la verdad, es que es hasta mejor.

¿Pero qué ocurre si das con un usuario que quiere ir de «estrangis»? Todos conocemos webs, foros, RRSS, donde se pueden obtener licencias para programas de toda índole, algunas de las cuales no se actualizan en la vida y otras, como los antivirus, que lo hacen varias veces al día. Un programa que se actualiza con tanta frecuencia y no tener su licencia original es, en cierto sentido, un suicidio, porque tarde o temprano van a comprobar esa licencia y se van a dar cuenta que no la has pagado, con lo que, el método para entrar en razón puede ser drástico.

Recientemente, un amigo me llama alarmado porque su antivirus le ha bloqueado el equipo. Adoptó la solución «de estrangis» al conocerme, sabiendo que mi empresa vende esa marca y que, desde que lo hace, nuestros clientes tienen cero problemas con todo lo que circula por Internet (en general todos confían en las soluciones que les aportamos y, al no existir problemas, la relación se mantiene). Por lo visto, se le bloquea el ordenador, el antivirus ha decidido cepillarse la conexión de red y a saber si le ha dejado pasar un rinoceronte (normal, alma de cántaro, no has pagado nunca la licencia, y se han hartado de ese procedimiento).

Hablamos durante un rato: “me podrían haber avisado” es su frase más redudante. No, hijo, tú has puesto una licencia pirata y como tal, eras consciente de lo que estabas haciendo. No se pone sola, hay que buscarla.

Ya comenté hace un rato que soy bastante tontico… Hay personas e instituciones que no pueden permitirse abonar un antivirus en condiciones, primero porque no entienden y segundo porque no pueden, y allí va Ale Cortés y les instala licencias originales “básicas” del antivirus que mi empresa vende. Lo suficiente para que, haciendo un uso razonable de Internet (correo electrónico y algo de navegación), puedan estar a salvo de historias raras: hay conventos de monjas, parroquias, algunas Cáritas parroquiales… Son licencias “al costo”, y mientras las pueda pagar, lo seguiré haciendo.

Otra cosa muy distinta es que alguien quiera la solución insigne de una empresa, si no abonas ese paquete tarde o temprano te van a pillar, y como cualquiera puede entender, los que ayudamos a los demás no vamos a pagarte el ferrari, cuando no lo tenemos ni para nosotros mismos.

Total, que mi amigo ha tenido una irritación del 15, ha tenido que formatear y ahora piensa en montarle el pollo a la empresa de antivirus, con eso de “ya podía avisar” (tampoco sabe a ciencia cierta de si ha sido el antivirus, hay otro factor pero será objeto de otro artículo, éste ya es demasiado largo).

Al menos reconoce que la licencia era pirata y que la culpa es suya. Una gota en el océano.

alejandro Ale Cortés

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Un comentario en “Antivirus, ¿necesario?

  1. Saludos desde República Dominicana, Ale.
    Excelente artículo, muy buena explicación y me encanta tu punto de vista al enfocar cosas tan importantes como la seguridad. Dios te siga bendiciendo.

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