Innovaciones en la trazabilidad y la seguridad alimentaria

Los últimos episodios con carne mechada contaminada en España y otras noticias de alimentos en mal estado han puesto la voz de alarma en el sector de la calidad alimentaria. Hoy, 16 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, por lo que es un buen momento para explorar qué avances metodológicos o tecnologías pueden mejorar la trazabilidad y la seguridad alimentaria.

Un principio de trazabilidad para garantizar la seguridad

Debemos comenzar entendiendo que los consumidores buscamos una información cada vez más amplia y detallada sobre lo que comemos. Exigimos una información segura y transparente y que se demuestre que los productos que consumimos son seguros. Es por eso por lo que todos los actores involucrados en la cadena alimentaria necesitan dar a conocer los datos que reclaman los consumidores.

La globalización ha abierto los mercados y ha permitido el acceso a alimentos exóticos de todo el planeta, lo que significa que la distribución de alimentos está aumentando en escala y complejidad. Año tras año, los ingresos del mercado mundial de la trazabilidad de los alimentos están aumentando. Se espera que el mercado genere 22.270 millones de dólares para 2025, un aumento sustancial, en comparación con su valor estimado de 10.960 millones de dólares en 2017.

Garantizar un transporte eficiente, la calidad y la conservación al importar y exportar los alimentos son los retos de este mercado. A ello se añaden crecientes preocupaciones globales en torno a la ética alimentaria: disponibilidad, abastecimiento orgánico, libre de químicos y ecológico, etc.

Actualmente la tecnología nos trae numerosos beneficios al sector de la distribución alimentaria. Para ofrecer a los consumidores mayor visibilidad sobre la cadena de seguridad, diversos procedimientos y herramientas permiten garantizar la seguridad sanitaria. Pero, adicionalmente, se debe disponer la información sobre el control y evaluación del producto alimenticio. De ahí la necesidad de productores y proveedores de transmitir una visión completa de todo el proceso de la distribución, poniendo en valor la calidad del producto.

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La trazabilidad está al alcance de casi todos. Tan solo con una simple etiqueta o un código QR, que se puede escanear a través del smartphone, facilita “la Calidad y el Origen” de los productos. Si ponemos un ejemplo básico como un huevo, los códigos QR impresos sobre cada huevo permiten conocer información muy completa relativa al producto como fecha de puesta, el modo de cría, la ubicación de la granja, la alimentación de la gallina, el proceso de envasado o la fecha en la que el huevo llegó a los almacenes. Un simple código sobre el producto muestra toda la trazabilidad del mismo.

Solo es un ejemplo de la gran cantidad de modelos de trabajo que los productores pueden facilitar y que además les puede ayudar a diferenciar su producto frente a la de la competencia.

El uso de blockchain en los grandes supermercados

Las grandes empresas de distribución han captado esta preocupación por el origen y la seguridad alimentaria. Un buen ejemplo es Carrefour, que recogió el guante y comenzó a implantar en España el primer sistema de trazabilidad alimentaria blockchain en uno de sus productos: el pollo campero criado sin tratamientos antibióticos. La implantación de esta tecnología de almacenamiento y transmisión de la información permite seguir el rastro de un artículo en todas sus etapas de producción, transformación y distribución, alcanzando los máximos niveles en seguridad alimentaria. Para ello, Carrefour ha utilizado la plataforma IBM Food Trust con la colaboración de la empresa gallega Coren.

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El blockchain permite a todos los participantes de la cadena de suministro, incluidos los consumidores, ver los datos registrados en las etapas anteriores, lo que significa que todos los actores involucrados puedan rastrear sus alimentos desde el lugar de origen hasta sus carros.

El IoT y el 5G para mejorar la captura de datos

El Internet de las cosas también ha irrumpido con fuerza en la industria alimentaria. El IoT ayuda a identificar con mayor rapidez y hacer un seguimiento de los problemas técnicos a lo largo de la cadena de suministro, incluido el viaje físico de los productos alimenticios de un lugar a otro.

La conectividad en las plantas de producción y distribución es clave para mejorar el flujo de información durante toda la cadena alimentaria. Dotar de sensorización y conectividad a todos los dispositivos posibles permite aumentar los datos disponibles para análisis. Temperatura, tiempo, humedad, presión, imágenes fotográficas… Cuantos más datos se disponen, mayores posibilidades de control aparecen. Las metodologías de control alimentario se deben adaptar a estas nuevas herramientas. Por ejemplo, para el cultivo de hortalizas o frutas, el IoT puede integrarse para crear condiciones favorables para el crecimiento, asegurando que los alimentos estén en su punto óptimo de madurez antes de su recolección y envío. Por ejemplo, CropX Inc. ofrece tecnología de IoT para medir el estado del suelo con el fin de mejorar los cultivos.

El IoT también puede examinar los alimentos en su línea de producción para garantizar el cumplimiento de las normas alimentarias, evitando que sean envasados ni enviados a las tiendas productos inadecuados. Por ejemplo, el proyecto Muse-Tech utiliza sensores de IoT para controlar la calidad del pan y las patatas fritas y la elaboración del mosto. Otra empresa, SugarCreek, utiliza cámaras para analizar los productos y detectar variaciones de calidad y estándares.

El protagonismo del IoT se verá reforzado en los próximos años con el desarrollo de las redes 5G, que nos permitirán conectar más objetos y aumentar las capacidades de transmisión de datos.

La trazabilidad de un producto desde su producción hasta la cesta de la compra es clave en la seguridad alimentaria global. Hacerlo de forma transparente para todos los actores involucrados en la cadena es el siguiente reto.

¿Cómo confiar en lo que comemos y ayudar a los productores a mejorar sus procesos?

En España se concentra buena parte de la producción agrícola europea. Como antes mencionamos, la conectividad y la sensorización tienen especial presencia en el campo 4.0. En los invernaderos, de la mano de empresas como Hispatec, se monitorizan todos los parámetros ambientales de forma continua y se controlan los productos y subproductos de diversas formas, como las cantidades exactas de agua y fertilizante que consumen las plantas. En las explotaciones de los viñedos, la conectividad de las plantas y su entorno están a la orden del día, no solo por mejorar la salubridad, sino porque permite a los productores a crear mejores productos. Por lo tanto, la implantación de mejoras en la trazabilidad alimentaria no sólo ayuda a los consumidores, sino a los vendedores.

Para el futuro vienen gran cantidad de modelos de trabajo que permitirán a los productores dar a conocer su buen hacer y remarcar las diferencias de las características de sus productos. La conectividad y la trazabilidad permitirá mejorar la seguridad alimentaria y será una victoria para consumidores y productores.

¡Y recordad! ¡adaptarse al cambio es la mejor manera de crecer!

mayte Mayte Botella

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